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Un proyecto con tintes de epopeya que se prolongó durante casi veinte años

En el marco del Madrid International Film Festival 2017 que se está desarrollando entre el 9 y el 14 de julio, se ha estrenado la película documental “Tropical Iron: The saga of Minor Keith” que repasa la historia de aquel emprendedor estadounidense y de su gran proyecto, la construcción del Ferrocarril al Atlántico de Costa Rica en el siglo XIX.


(11/07/2017) La película, de una hora y 48 minutos de duración y dirigida por Mark C. Baldwin,  recorre la peripecia vital de Minor Cooper Keith y la construcción del Ferrocarril al Atlántico de Costa Rica en el siglo XIX, que se prolongó durante casi veinte años y supuso una verdadera epopeya de la época.

Mano de obra china, africana, jamaicana o italiana llegó a trabajar en el proyecto que arrojó un balance de 4.000 muertos en las obras y dejó al país centroamericano en bancarrota.

Pero la película va más allá de esas obras y analiza los antecedentes y las consecuencias económicas, políticas y sociales de este ferrocarril que cambió la historia de Costa Rica y fue determinante en el conjunto de América Central. El film será proyectado ahora en festivales en Costa Rica y Colombia, y posteriormente será distribuido en streaming.

El origen

En 1871, Henry Keith, tío de Minor Keith, firmó un contrato con el Gobierno de Costa Rica, presidido por Tomás Guardia, para llevar a cabo la construcción de un ferrocarril desde San José, hasta el puerto de Limón, en el Caribe. Keith se involucró en el proyecto y lo asumió personalmente a la muerte de su tío en 1877.

El ferrocarril debería rentabilizarse con el transporte de café, que hasta entonces se llevaba en carretas desde el Valle Central hasta Puntarenas en el Océano Pacífico, y de allí se exportaba en barco a Europa, circundando toda América del Sur.

Los constructores del ferrocarril tuvieron que afrontar una complicada orografía, un clima tropical, enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla o la disentería y grandes dificultades financieras. Dos hermanos del propio Keith murieron durante las obras.

La quiebra

En el año 1882, Costa Rica no pudo hacer frente a sus compromisos de pago y Minor Keith hizo suyo el proyecto aportando su capital y el de otros inversores. A cambio, el Gobierno Costarricense le otorgó en concesión 3.200 kilómetros cuadrados de territorio, a lo largo de la ruta del ferrocarril y el propio ferrocarril durante 99 años

El ferrocarril se terminó en 1890 y Keith que había comenzado a cultivar bananas en las tierras que recibió en concesión, derivó su negocio hacia esa fruta hasta que finalmente, dificultades económicas le llevaron a integrar su empresa con la Boston Fruit Company, para fundar la controvertida United Fruit Company, de la que Keith, para algunos un símbolo del imperialismo estadounidense,  fue vicepresidente.

Hoy, buena parte del trazado del ferrocarril aún se mantiene activo transportando bananas, acero y otras mercancías en la provincia de Limón, pero su continuidad  hacia el Valle Central se perdió por los deslizamientos ocurridos a orillas del río Reventazón en 1993.